jueves, 29 de enero de 2015

Los libros de Alcatraz: un logro desperdiciado


Pocos escritores de fantasía actuales pueden alardear de mantener una productividad tan elevada como Brandon Sanderson. Tal vez sólo Michael Moorcock, famoso por tardar entre tres y diez días en escribir sus primeras novelas, pudiera superar la sobrehumana velocidad de Sanderson para hilvanar novela tras novela —o novela junto a novela, dado como las escribe en paralelo— cual  in your face dirigidos a otros dos populares y lentos escritores de fantasía épica a los que quizás no haga falta nombrar. Y sin embargo, lo milagroso no es su velocidad, si no que a pesar de ella consiga demostrar con sorprendente frecuencia que puede llegar a convertirse en uno de los escritores de fantasía más interesantes del panorama. Lo que Sanderson ejemplifica, al menos para mi, es que la comercialidad no es incompatible con la calidad ni esta con la diversión. Sus puntos fuertes no están en el estilo si no en la capacidad de trabajar la trama y las escenas, especialmente las de acción. A cambio, muchas de sus obras son reelaboraciones del esquema clásico de Campbell y tiene un cariño, tal vez excesivo, por un elenco de personajes genéricos que recicla una y otra vez. Uno de los valores de la saga de Alcatraz que comentaremos en este artículo es, precisamente, la voluntad de alejarse de sus planteamientos habituales, aunque ya veremos que el proyecto se desinfla después de un comienzo magnífico.

Mi alusión anterior a la tendencia de Sanderson a recuperar ciertos elementos narrativos que domina  con facilidad no niega su interés por explorar públicos (juvenil, adulto), subgéneros, temas, estilos y formatos. Tal vez se deba a la necesidad de buscar estrategias para evitar el aburrimiento del escritor hiperactivo, pero el catálogo de su obra publicada deja claro que es un escritor inquieto; las mejores muestras de ello (entre lo que he leído), hasta ahora, se pueden encontrar en tres de sus libros o series: las aventuras de Stephen Leeds en Legion y Legion: Skin Deep; la fantasía moral de El Alma del Emperador (The Emperor’s Soul, ambientado en el universo de su primera novela, Elantris) y la gamberrísima fantasía juvenil de los cuatro libros de Alcatraz publicados hasta la fecha (Alcatraz Versus the Evil Librarians (2007); Alcatraz Versus the Scrivener's Bones (2008); Alcatraz Versus the Knights of Crystallia (2009); Alcatraz Versus the Shattered Lens (2010); más un quinto previsto para 2016). Es en estos últimos en los que Sanderson se muestra más espontáneo y establece una relación más directa con el lector a través de una fractura constante del cuarto muro que lleva a cabo de forma creciente, hasta el abuso, a lo largo de la saga.

Alcatraz, pues, es una saga de cinco novelas juveniles de las que sólo cuatro se han publicado hasta la fecha. El protagonista absoluto del libro y narrador en primera persona es Alcatraz Smédry, aunque su familia y algún otro personaje son personajes secundarios importantes. Las cuatro novelas están planteadas como volúmenes de la autobiografía de Alcatraz, que escribe desde, presuntamente, su ancianidad y explica como pasó de ser un huérfano con problemas de adaptación que saltaba de familia de acogida a familia de acogida a convertirse, en contra de su voluntad, en el principal héroe de una civilización secreta de la que la humanidad no sabe nada —he aquí una de las principales claves de la saga: la historia secreta—. Esta civilización, pacífica, vive en guerra con otra civilización secreta formada por bibliotecarios malignos (decidlo otra vez: bibliotecarios MALIGNOS. Me encanta) que tiene sometida a nuestra sociedad, secretamente, desde hace siglos. Su dominio se lleva a cabo a través de un control absoluto de la información, hasta el punto de manipular los GPS y los mapas de los aviones para evitar que la humanidad descubra LOS CONTINENTES que existen entre Europa, África y América, además de reescribir la historia para que sigamos, atentos, aborregados. No me extenderé mucho más acerca de esto, pero la construcción del mundo de Alcatraz es, junto al sistema de magia y la voz del narrador, uno de los elementos más divertidos e interesantes de la saga, especialmente en su primera entrega. La serie empieza siendo una especie de anti-Harry Potter, aunque lo que en Alcatraz pasa por magia es tan raro como divertido. La historia, en cualquier caso, no tarda en alejarse de los derroteros seguidos por la saga del popular niño mago de J.K. Rowling.

Así, Alcatraz Smédry vive en una inopia más o menos agobiante, sin la más mínima sospecha de la realidad oculta tras el mundo que conoce, hasta que aparece su abuelo —salvando su vida en el proceso— y le explica el significado de ser un Smédry, el misterio tras la desaparición de su padre y la huida de su madre, y el papel que juega su familia en la guerra entre los Reinos Libres y las sectas de los Bibliotecarios Malignos.  A partir de aquí irá conociendo la sociedad de los Reinos Libres y al resto de Smédrys, prácticamente una familia de superhéroes con poderes a cual más estrafalario: romper las cosas —con la capacidad defensiva y ofensiva que ello conlleva—; llegar siempre tarde —entre otras cosas, a la bala que podría acabar con tu vida—; perderse en cualquier sitio —para aparecer luego a miles de kilómetros de distancia, en el lugar que necesitas estar—; tropezar espectacularmente —y evitar así ataques y peligros—... La propuesta de Sanderson es mucho más original (por no decir gamberra) y mucho más libre que a lo que nos tiene acostumbrado, y de hecho la investigación de la naturaleza de estos poderes —y de su lado oscuro— es uno de los principales motores de la narración. Nadie se sorprenderá si digo que los gags, a menudo del estilo más descaradamente slapstick, son uno de los principales recursos que utiliza Sanderson a lo largo de unas novelas impregnadas de un humor descarado y absurdo; humor, huelga decir, que funciona muy bien hasta que deja de hacerlo.


La cosa es que, como ya he dicho, el narrador de la historia es el propio Alcatraz, y es uno de los mejores ejemplos —o, al menos, de los más exagerados— de narrador no fiable que he encontrado. Sanderson opta por un narrador que interpela constantemente al lector tomándole el pelo y creando falsas expectativas que luego procede a destrozar con todo gozo y ningún tipo de vergüenza, en una  constante invasión del cuarto muro que da pie a infinitas bromas metaliterarias. Eso es bueno en los dos primeros libros, irritante en el tercero, y absolutamente odioso en el cuarto, en el que el narrador rompe una barrera más y deja que su voluntad controle, de forma impostada y devastadora para la verosimilitud de la novela, al resto de personajes, meros títeres sin ningún tipo de agencia. Del uso al abuso solo hay un paso, la misma distancia que hay entre el borde del andén del metro y el golpe que te puede convertir en una crêpe humana. Es una pena porqué la voz de Alcatraz Smédry y su conciencia de ser el autor del libro son uno de los detalles que más personalidad le dan a los primeros libros.

Por lo demás, la prosa de Sanderson —que nunca fue su cualidad más destacada— se muestra aquí especialmente descuidada, aunque al menos en los primeros libros eso no afecta al disfrute de la lectura. Al fin y al cabo, esto parece un divertimento y un pequeño juego más que una novela, o serie, con ánimo de romper moldes, y tal vez de ahí nazca su frescura y su espontaneidad. Sospecho, también, que ha sido cuando el autor ha dejado de divertirse con su obra cuando el interés de esta ha decaído, perdiendo en el camino las virtudes que camuflaban, cuando no destruían, otras limitaciones de las novelas.

En resumen, la saga de Alcatraz Smédry consiste de cuatro libros de calidad decreciente, con dos primeras entregas fascinantes, una tercera que se deja leer, y una cuarta que solo puedo calificar de frustrante. A pesar de todo, deseo de verdad que Sanderson escriba el quinto y último libro de la serie y saber cómo llega a convertirse el Alcatraz dicharachero y valiente que protagoniza las novelas en el narrador cínico y antipático que nos explica su vida. Además, teniendo en cuenta la brevedad de cada una de las cuatro novelas y la originalidad de la propuesta, no puedo dejar de recomendar la lectura de, al menos, la primera entrega. Tanto los interesados en la literatura juvenil como los admiradores de Brandon Sanderson descubrirán un mundo fascinante y pasarán unas horas divertidísimas. Eso sí... entrar a una biblioteca jamás volverá a ser lo mismo después de leer estos libros.

Autor: Miquel Codony

4 comentarios:

  1. OH! le tengo ganas a estas novelas (bueno, al menos las dos primeras) Se sabe algo de su publicación en castellano o tendré que conseguir los libros originales?

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    1. De momento no hay noticias (que yo sepa) de la publicación de Alcatraz en español. Pero si puedes en inglés, siempre es mejor.

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  2. Como me entristese que algunos libros no vean la luz en español, por desgracia mi nivel de ingles no es lo suficientemente bueno para poder disfrutar de una novela.

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    1. Por desgracia ese es uno de los efectos de la piratería: si esperas vender unos pocos cientos de ejemplares no compensa traducir el libro. A cambio disponemos de bibliotecas que nuestros padres o abuelos jamás podrían haber soñado tener, metidas en un sencillo pendrive... Todo tiene un precio en esta vida...

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