martes, 30 de junio de 2015

Challenger, de Guillem López


Imaginad un puzzle. Este puzzle es enorme, infinito, pero ante vosotros hay 73 piezas. Cada una de estas piezas tiene un color y forma muy diferente al resto, tanto que entre estas 73 piezas no parece haber posibilidad de encajar. Pero si somos atentos y nos fijamos en las piezas vemos que algunas sí que encajan, de forma extraña y ajustada, pero podemos juntarlas. Algo así es, bajo mi interpretación, Challenger, la increíble novela que ha escrito Guillem López y han publicado en Aristas Martínez. Un enorme prisma de historias e instantes, vivencias y relatos, que suceden alrededor de un hecho central: la explosión del transbordador espacial Challenger.

Esto es todo lo que os puedo decir como sinopsis del libro. 73 historias, 73 instantes, 73 relatos, que suceden antes, durante o después del incidente del Challenger. Son 73 piezas de un enorme puzzle, infinito, si el autor hubiera querido. 73 fragmentos como 73 segundos estuvo el transbordador elevándose en el cielo. El número es setenta y tres y la pregunta no es por qué, sino cómo. Lo que más me intrigaba antes de leer este libro, era cómo había organizado estas historias, aparentemente inconexas en hilo argumental, entre ellas. Aunque estas historias no tienen relación directa, sí que comparten elementos. Por ejemplo, todas suceden en Miami, (o en las cercanías de Miami). Algunas de estas historias comparten personajes de una historia anterior, y todas, o casi todas, tienen un elemento fantástico. En algunas es más evidente, y en otras es algo que queda a la interpretación del lector, pero el factor fantástico predomina sobre todo el libro. Me fascina imaginar cómo decidió el autor colocar las piezas del puzle, una detrás de otra. Ordenar setenta y tres relatos no debe ser tarea fácil y me da por pensar en esta tarea como algo tedioso. Quizá la historia que tenga más coherencia para mí como lector, además de las que comparten personajes, sea la última, la cual no os voy a revelar.

Guillem tiene un estilo muy versátil. Leer quinientas páginas llenas de relatos de unas 5 a 10 páginas, es casi como trepar a una escarpada montaña, pero la prosa de Guillem es espectacular y el ritmo de la novela allana esa montaña en una montaña rusa en la cual vamos a disfrutar como críos. El ritmo no descansa, y aunque la estructura de todos los relatos es parecida, esto no debería suponer nada negativo. Inicio, nudo y desenlace, en muchas ocasiones, con final abierto. Este final abierto es el que nos incita a seguir girando páginas y más páginas. El lector tiene la certeza de que más adelante encontrará la respuesta a las incógnitas que se han planteado antes. Y aunque no os voy a desvelar si esto ocurre o no, Challenger es un claro ejemplo de que lo importante, más que el destino, es el viaje y la experiencia. La prosa de Guillem está cuidada al extremo y se nota un trabajo de pulido excelente. Pasando de diálogos que aportan dramatismo a las escenas, a construcciones narrativas muy potentes que evocan con claridad sensaciones o pensamientos abstractos, complicados de describir. Además todos y cada uno de los personajes están dotas de una profundidad impresionante para las pocas páginas en que aparecen.


El otro puente fuerte de la novela, en mi opinión, es el enfoque que hace Guillem del género fantástico. Es irónico que el género literario con más libertad de creación, sea de los que están más estancados y evolucione a pasos enlodados. Aunque con ligerísimos cambios, estamos acostumbrados a ver una serie de productos iguales los unos a los otros. Tanto es así, que hemos aceptado este fatal destino para el género y celebramos incluso cuando una leve innovación sucede, que a ojos generales no se trata nada más que de algo insignificante. Pero esto es lo que nos merecemos, en parte, por ser lectores de confort. Mientras que escritoras y escritores se juegan la piel por innovar, tendemos a leer lo mismo una y otra vez y a agradecer estas obras, mientras que las que son más transgresoras, más divergentes, son tildadas de extrañas o de incomprensibles. No me voy a detener en citar autores, pero Aristas Martínez está haciendo una labor excelente en cuanto a editar obras menos mainstream pero con un sentido del gusto más peculiar, un estilo diferente y una valentía poco común en cuanto a salirse de los márgenes pintados. Challenger es un ejemplo perfecto de lo que acabo de mencionar. Guillem López no solo aborda el fantástico desde una perspectiva diferente, sino que se arriesga con una estructura poco común, fragmentar el libro en setenta y tres relatos y que siga siendo un solo libro, una sola historia. La historia del Challenger. La historia de setenta y tres personas en Miami en aquel momento. La fantasía no tiene límites, y Guillem López se encarga de demostrarlo.

En definitiva, Guillem López presenta una obra completamente diferente a sus dos predecesoras (fantasía épica). Creo que hay dos formas de leer el libro. Parando tras cada relato, asimilando la historia, reflexionar sobre la misma, o seguir adelante uno tras otro y juntar las piezas cual loco desenfrenado. Cuando escribo una reseña me gusta sacar algo negativo y algo positivo de todos los libros, ser constructivo y ofrecer una opinión que combine objetividad y subjetividad. Challenger en su parte formal es impecable, con una edición por parte de Aristas Martínez de esas que convierten el libro físico en un objeto de adoración y culto, da gusto sostener 500 páginas en las manos cuando se está pasando páginas en un papel con un tacto tan agradable. Reconozco que es una obra que no va a gustar a todo el mundo, creo que está hecha para lectores que busquen algo poco común, diferente; ya que la obra es exigente. No en el sentido de que plantee enormes dilemas filosóficos, ni que su lenguaje sea muy complejo. Creo que Challenger le pide al lector que se sumerja por completo en cada relato, en cada historia, y que crea. No puedo deciros lo que puede suponer esta novela para vosotros, pero sí puedo afirmar lo que es para mí. Challenger  es un grito que reivindica la fantasía como forma de Literatura, como una forma de arte. Por ello os recomiendo que recojáis este puzzle infinito y disfrutéis de su vasto alcance, que tratéis de encajar piezas y que os maravilléis en cada una de ellas.

1 comentario:

  1. Guillem López me parece un escritor fascinante. Dotado de un estilo versátil y de un léxico exquisito, elegante y preciosista nada rimbombante.
    Acabo de comprar este, su último libro, que aún tardaré un buen tiempo en leer, pero espero que me guste tanto como a ti.
    Enhorabuena por la reseña.

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