martes, 15 de diciembre de 2015

Luna: New Moon, de Ian McDonald




Una portada. Sí, una simple portada fue lo que me llevó a comprar Luna: New Moon de Ian McDonald. Curioso que dejándome llevar por una portada (y, alguna que otra recomendación) haya caído en una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído nunca y entre mis tres o cuatro mejores lecturas de este año. Ian McDonald es un autor de ciencia ficción veterano, y muy conocido entre los lectores asiduos de este género. No en mi caso, ya que esta ha sido mi primera toma de contacto con el autor anglosajón.

Luna: New Moon recuerda a Dune, de Frank Herbet (la lucha entre casas en un contexto de ciencia ficción y que se perpetúa de forma generacional), y a su vez tiene la complejidad de «Canción de Hielo y Fuego» en cuanto a maquinaciones, giros de guion y tramas palaciegas. Una combinación alucinante. En Luna: New Moon la trama ocurre en la Luna. No hay viajes interestelares, no hay grandes planetas alienígenas. Lo más lejos que ha podido llegar la humanidad ha sido la colonización de nuestro satélite. En la Luna hay cinco familias que gobiernan, apodadas Los Cinco Dragones: los Vorontsov, los Sun, los Mackenzie, los Asamoah y los Corta. Cada una de estas familias tienen su fuente de riqueza y poder explotando de diferentes maneras lo recursos de la Luna. En el caso de los Corta, los “protagonistas” de esta primera novela, se trata del comercio de Helio-3 en la Tierra. El Helio-3 es la fuente de energía más potente descubierta hasta ahora por la humanidad.

Esta novela destaca por una trama de intriga palaciega donde las familias más importantes se enfrentan entre ellas de forma velada mientras que otras familias menos poderosas tratan de recoger las sobras de las grandes mediante alianzas y traiciones. Pero Ian McDonald no se centra simplemente en estas intrigas, sino que aprovecha para especular sobre la sociedad desarrollada en la Luna. No hay condenas penales, sino que la sociedad se fundamenta en contratos. Es decir, en caso de asesinato, o robo, la familia  a la cual pertenece el criminal debe abonar una cantidad económica equivalente a la pérdida que ha supuesto el crimen. Es decir, no hay “crímenes”, sino pérdidas y ganancias, y si con tus actos provocas pérdidas en otra familia y esta lo puede demostrar, debes abonar esas pérdidas a partir de un juicio. Esto crea un worldbuilding impresionante donde los actos de todos los personajes se fundamentan en esta base. Es decir, los personajes se las ingenian de mil maneras para atacar a otras casas de la forma más legítima posible o, en otros casos, de la forma más anónima posible, de forma que el “crimen” no pueda ser vinculado a nadie.


"Judge Kuffuor and Ariel Corta have old history; teacher and pupil. On her first day in law school he taught her that Lunar law stands on three legs. The first leg is that there is no criminal law, only contract law: everything is negotiable. The second is that more law is bad law. The third leg is that a fly move, a smart turn, a dashing risk is as powerful as reasoned argument and cross-examination."

Los habitantes de Luna han desarrollado cualidades físicas algo más potentes que los terrícolas, ya que en la Luna no hay aire y la gravedad es mucho menor, se vanaglorian de que, tras generaciones de colonización, sus cuerpos hayan evolucionado de forma que se sienten superiores. El aire, como ya hemos dicho, no existe en la Luna, por lo que debe ser generado y esto cuesta dinero. Es decir, si quieres respirar, debes pagar. Al inicio de la novela asistimos a una carrera por la superficie lunar de varios chavales en una especie de rito por convertirse en adultos. En estas primeras páginas de la novela el autor nos pone de manifiesto las condiciones extremadamente duras de la Luna en un pequeño fragmento de lo que vamos a encontrar en el resto de la obra.

Pero quizá el elemento que más me ha impactado de la obra ha sido el tratamiento del sexo. La sexualidad no es un tabú, por lo que las inclinaciones sexuales son variadas. Quizá la más sorprendente sea la me-sex, es decir, el sexo con uno mismo. Ian McDonald aprovecha esta nueva sociedad para especular sobre la identidad sexual, un tema relativamente popular hoy en día en nuestra sociedad. En la novela ataca a los prejuicios colocando personajes que no son ni masculinos ni femeninos y utiliza neologismos para referirse a ellos. Algo parecido a lo que ya vimos en Justicia Auxiliar de Ann Leckie.


Es duro entrar en la novela. Las primeras 50 páginas son maravillosas, pero a su vez son un bombardeo de información que no dejará indiferente al lector. Si aguantamos estas primeras páginas (a mí personalmente me fascinaron, aunque es cierto que mi ritmo de lectura era bastante más lento que con el resto de la novela) entraremos a un mundo espectacular. McDonald no se recrea con las palabras, las usa en justa medida y lo suficiente para evocar, en vez de enseñar. El autor explica qué hay, no nos lo deja mascado, y por ello la parte imaginativa de la lectura es mucho más satisfactoria. No estoy diciendo que el autor ponga a prueba al lector, ya que a pesar de haber tantos personajes no hay problema para recordar quién es quién, pero McDonald tiene un estilo peculiar cargado de ritmo y situaciones que ocurren al mismo tiempo creando un mundo dinámico y vivo. Con cuatro pinceladas McDonald desarrolla a los personajes y según avanza la novela consiguen una profundidad impresionante.

En definitiva y por no alargarme más (mi entusiasmo por la obra creo que es evidente), decir que se trata de una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído en mucho tiempo, y se trata de una novela que entra en mi TOP5 de mejores novelas de ciencia ficción que he leído jamás. El autor ha declarado que se trata de una bilogía, pero que si existe una editorial interesada en esta serie, McDonald tiene pensado escribir más novelas ambientadas en Luna. Además está en camino una adaptación de la novela. ¿Qué más os puedo decir? Cruce entre Dune y Juego de tronos, con un ritmo frenético, una prosa que es una delicia de leer y una gran dosis de especulación sobre diferentes aspectos como la sexualidad, la sociedad o la economía. Leer a Ian McDonald ha sido como despertar de un largo sueño y descubrir que existe la Literatura y la Ciencia Ficción.

4 comentarios:

  1. Hola :) Ya solo con decir que es una de tus mejores lecturas del año, casi compro directamente si lo traducen (sigo poco a poco con el inglés, pero a paso firme). Me ha flipado el worldbuilding con el tema de los contratos y esos "poderes" que han desarrollado :O Nunca había escuchado eso de me-sex, nunca me iré sin conocer una cosa más. Solo pido que la traduzcan ya, quiero leerla. Un abrazo^^

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    1. Ojalá lo traduzcan, si has alucinado con Hyperion, está te va a dejar picueto. Novelón, en mayúsculas.

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  2. Estoy en el bombardeo de las primeras paginas. Me tinca demasiado este libro, pero las primeras pagina... Hay cosas que no entiendo y es un enredo, pero la trama se ve tan buena y la tapa es tan linda y las reseñas del libro tan buenas, que seguiré leyendo.

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  3. Con la lectura estoy. Impresionado con esa mentalidad de me-emociona-todo-lo-que-puede-matarme Es increíble lo barata que se vende la muerte aquí y cómo está condicionando su forma de vida. Viven mil veces más con una esperanza de vida menor.

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