viernes, 6 de mayo de 2016

La casa de la muerte, de Sara Pinborough


La literatura juvenil tiene auténticas joyas, como es el caso de La casa de la muerte, de Sarah Pinborough (Lee Runas, 2015). Es cierto que hay ciertos tópicos de los que parece no poder huir, protagonistas adolescentes, la relación amorosa, pero si algo suele fallar en las novelas juveniles son la prosa y el planteamiento de la novela en general (trama, argumento, desarrollo). En La casa de la muerte todo esto termina siendo un punto a favor.

La casa de la muerte, trata de un grupo de jóvenes que viven aislados en una especie de internado en Inglaterra. Ellos intuyen por qué están allí, pero desde el principio de la novela hay un halo de misterio y secretismo autoimpuesto por los jóvenes. En esta especie de internado hay un grupo de adultos que supervisan a los adolescentes de forma exageradamente estricta. Poco más sabemos al inicio de la novela salvo que los chavales creen estar enfermos con algo a lo que llaman ser “defectuoso” y que su encierro durará hasta que muestren síntomas de dicha enfermedad. También saben que tras mostrar esos síntomas, desaparecerán.

La novela plantea un escenario duro, y aunque estemos acostumbrados a una banalización de la muerte en las novelas juveniles, aquí se le da un peso y una crudeza que consiguen que cada muerte signifique algo. Aunque en el libro no aparecen muertes explícitas, no hay escenas macabras ni asesinatos grotescos. Al contrario de lo que podemos esperar de un libro con este título. Lo más duro de esta novela es la espera. La espera a lo inevitable, a que la enfermedad surja y uno desaparezca. Sin saber si quiera con certeza que esto puede ocurrir. Los jóvenes son semi-abandonados en este lugar a la espera de una incerteza.

En esta novela también hay espacio para el amor. Una relación que no peca de artificial o forzada, sino que se gesta a partir de unas situaciones que entendemos gracias al personaje de Toby, situaciones envueltas en este ámbito de terror y de espera mortal. Tanto es así que esta relación se convertirá en parte del motor de la trama. La casa de la muerte es una novela de difícil clasificación. Es género fantástico quizá por este futuro o sociedad parecida a la nuestra donde se desarrolla la historia. Podríamos hacer una analogía muy clara (algunos ya la habréis hecho leyendo la reseña) con El señor de las moscas, de Golding. Por lo que entonces diría que tanto una como la otra son novelas de terror. Un terror muy real, un terror que no se dibuja a través de sombras o monstruos, sino por una espera. Una larga espera a lo desconocido aunque imaginado. La novela por supuesto no es perfecta, y peca de repeticiones y de unos flashback que más que aportar contenido a la historia lastran la narración, pero en definitiva creo que es una novela interesante, que quiere contar algo y que lo hace de forma honesta y maravillosa (parafraseando a Gaiman en su blurb). Creo que la clave de Sarah Pinborough es la voz narrativa que utiliza para tratar temas oscuros, porque al fin y al cabo, La casa de la muerte no es una novela sobre la muerte, es una novela sobre la vida y la esperanza.

5 comentarios:

  1. Pinta bastante bien
    no lo tenía fichado y creo que me podría gustar
    un beesito

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    1. Muy recomendable, de esos libros que te reconcilian con la literatura

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  2. Llevo mucha juvenil últimamente y, aunque he tenido muy buena suerte con las lecturas, quería descansar un poco. Aun así, el argumento de este tiene pintaza, así que lo pongo en marcadores por si acaso :D

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    1. Lo de "juvenil" está pillado por los pelos. Es un novelón, a mí me ha sorprendido muchísimo.

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  3. Pues para la morriña que me dan últimamente las novelas juveniles, esta tiene buena pinta y una premisa, no diría original, pero sí que atractiva y algo diferente de la moda actual. Además, me gusta mucho ese tipo de "terror" y ansiedad que producen este tipo de historias (bueno, quizá gustar no sea la palabra adecuada XD).
    Me la apunto ^^ Un abrazo!

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