miércoles, 28 de septiembre de 2016

La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco


Intemperie me pareció una novela sorprendente, decente, bien escrita y que bebía de una tradición española que quedaba reflejada tanto en la trama como en el estilo. Pero con La tierra que pisamos en las páginas que he leídome he encontrado con una novela pobre, que no sabe qué quiere ser, y que contiene una narrativa mucho más mediocre que su predecesora. Desde luego puedo imaginar que la publicidad que obtuvo Jesús Carrasco antes y después de publicar su primera obra, han generado unas expectativas tanto en el público y la crítica como en él como escritor. El caso es que siempre que me siento a redactar unas notas sobre una lectura que no me ha gustado, conlleva consecuencias negativas, y en general suele ser gente molesta por el texto, pero mi experiencia con esta novela no me permite escribir algo positivo. Quiero dejar tan solo unos apuntes, no me apetece perder demasiado tiempo con este libro, suficiente le he dedicado ya leyendo sus páginas. Jesús Carrasco abusa de un error que considero de base para un escritor, corrector, traductor, y en general cualquiera que se dedique a las letras. Los adverbios terminados en -mente. El propio Stephen King decía que si un escritor necesita tirar de estos adverbios es porque su construcción narrativa es pobre. Por lo que es un mal escritor. Él trataba de no poner ni uno solo de estos adverbios. Parece que Jesús Carrasco se ha emperrado en llevarle la contraria a Stephen King. Cito:

"He permanecido tumbada, con la mirada detenida en las vigas de haya que sustentan el techo, apretando fuertemente las sábanas en busca de una firmeza que el lino, tan sutil, me ha negado"
¿Lo veis, no? Además de un par de comas un poco opcionales, este fragmento empieza en la cuarta línea de la primera página de la novela y ya tenemos un fuertemente que se podría sustituir por un "con fuerza" (por poner un ejemplo) y dejar el texto más limpio. En las siguientes tres páginas hay bastantes más de estos ejemplos, como preferiblemente, someramente, repentinamente... Y todo esto en el primer capítulo.

Mi ejemplar de la biblioteca de Copenhague.

Me gusta la temática que intenta recuperar esos escenarios y temas de Miguel Delibes, con un aire a pobreza, a campo, a trabajo, y a sudor. Pero creo que en esta obra el autor no se cree a si mismo, tira más por el artificio que por una base sólida. Prefiere decorar el texto con palabras y estructuras que no funcionan, antes de dar prioridad a una estructura que funcione y a una narrativa que sea leíble. Me sorprende que la crítica alabe a un libro que no se entiende a sí mismo, un libro hasta donde he leído, confuso, borroso, que da bandazos de un tema a otro. Jesús Carrasco es de los pocos autores realistas que me interesan, pero La tierra que pisamos es, hasta donde he leído, una novela fallida que no se aguanta por ningún lado. Veremos la siguiente.

1 comentario:

  1. La verdad que ni conocía el autor ni la novela, pero entre lo que comentas y que tampoco me atrae, claramente descartable. Antes quizás no me daba tanta cuenta, quizás leía con otros ojos, pero que razón tiene King con el tema de los adverbios, es otro mundo si te fijas y cambia tu percepción narrativa totalmente. Un abrazo^^

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